{"id":327,"date":"2021-02-28T20:48:32","date_gmt":"2021-02-28T20:48:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/?p=327"},"modified":"2021-02-28T20:48:32","modified_gmt":"2021-02-28T20:48:32","slug":"la-tormenta-de-arena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/2021\/02\/28\/la-tormenta-de-arena\/","title":{"rendered":"LA TORMENTA DE ARENA"},"content":{"rendered":"\n<h1><\/h1>\n\n\n\n<p>Est\u00e1bamos de vuelta y probablemente tardar\u00edamos cinco o seis d\u00edas en llegar a casa, pero el hecho de haber superado tantas penurias en el viaje de ida nos brindaba una falsa sensaci\u00f3n de seguridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque a\u00fan nos faltaban m\u00e1s de 3900 km para llegar, en cierto modo ten\u00edamos la sensaci\u00f3n del que el viaje tocaba a su fin.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"720\" height=\"405\" src=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/1C22B4AC-1812-4603-A695-10D6A4A03686.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-332\" srcset=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/1C22B4AC-1812-4603-A695-10D6A4A03686.jpeg 720w, https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/1C22B4AC-1812-4603-A695-10D6A4A03686-300x169.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Volv\u00edamos de Dakar, hab\u00edamos cruzado la frontera entre Mauritania y Senegal por el paso de Roso, seg\u00fan dicen una de las peores aduanas del mundo, fama bien merecida como pudimos comprobar en nuestras propias carnes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Mauritania, cerca de Nouakchott, a mediod\u00eda y con 50 grados de temperatura, un golpe de calor, casi acaba con la vida de uno de nosotros, de no ser por la r\u00e1pida intervenci\u00f3n de un mauritano que casualmente pas\u00f3 por all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"720\" height=\"405\" src=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5BEE392A-D6E0-48B3-9C75-D22B9234EFD1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-328\" srcset=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5BEE392A-D6E0-48B3-9C75-D22B9234EFD1.jpeg 720w, https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/5BEE392A-D6E0-48B3-9C75-D22B9234EFD1-300x169.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Incluso hab\u00edamos tenido que repostar con la gasolina que llev\u00e1bamos en bidones, para completar las largas distancias sin gasolineras.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, tras hacer noche en Nouadhibou, dej\u00e1bamos atr\u00e1s Mauritania y circul\u00e1bamos por el S\u00e1hara Occidental a trompicones, debido a los m\u00faltiples controles policiales que ten\u00eda aquella ruta en aquella \u00e9poca. Con varios viajes por Marruecos y el S\u00e1hara a nuestras espaldas, \u00edbamos prevenidos para estas paradas policiales, y por ello llev\u00e1bamos fotocopias con la informaci\u00f3n personal que sol\u00edan pedir, escritos en franc\u00e9s. De esta manera se agilizaban ligeramente las paradas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"720\" height=\"405\" src=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C30FA6B0-43E1-4414-B0F2-E0EE5B8EC718.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-329\" srcset=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C30FA6B0-43E1-4414-B0F2-E0EE5B8EC718.jpeg 720w, https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/C30FA6B0-43E1-4414-B0F2-E0EE5B8EC718-300x169.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A nuestra izquierda el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico Norte, a nuestra derecha la inmensidad del desierto del S\u00e1hara, enfrente nuestro la ruta de regreso. En este tipo de viajes en el que se cruzan varios pa\u00edses, cada paso fronterizo es una complicaci\u00f3n a\u00f1adida, y en ese momento, aunque a\u00fan circul\u00e1bamos por el S\u00e1hara Occidental, tan solo nos quedaba cruzar la aduana de Marruecos a Espa\u00f1a, por eso nos sent\u00edamos aliviados y confiados. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s nos pod\u00eda pasar?<\/p>\n\n\n\n<p>Pues pas\u00f3 algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Levemente, de forma casi imperceptible el aire empez\u00f3 a levantarse. A los pocos kil\u00f3metros, casi sin percatarnos, ya circul\u00e1bamos por las rectas carreteras con las motos inclinadas hacia la derecha, para contrarrestar la fuerza que nos empujaba hacia el lado contrario. No cont\u00e1bamos con la fuerza de la naturaleza desatada, soplando con todas sus fuerzas y lanz\u00e1ndonos toda la arena del desierto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"720\" height=\"405\" src=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03671E4B-DEDE-436C-86CB-5BC6788552BC-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-330\" srcset=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03671E4B-DEDE-436C-86CB-5BC6788552BC-1.jpeg 720w, https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03671E4B-DEDE-436C-86CB-5BC6788552BC-1-300x169.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin detenernos e instintivamente, cerramos las cremalleras de la chaqueta y la pantalla del casco, a la vez que reducimos la velocidad ante el peligro evidente de ca\u00edda por el viento. Recuerdo el ruido de la arena golpeando contra el casco, y la sensaci\u00f3n de miedo a perder el control de la m\u00e1quina. A\u00fan con la pantalla totalmente cerrada, el viento y la arena se colaba por cualquier peque\u00f1a rendija que encontrara, oblig\u00e1ndome a entornar los ojos hasta pr\u00e1cticamente cerrarlos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante una hora y media seguimos conduciendo bajo el azote de la tormenta de arena, hasta que por fin se fue y lo hizo de la misma manera que vino, lentamente y sin avisar. Cuando llegamos a Dakhla, la antigua Villa Cisneros, pudimos observar la huella que la arena hab\u00eda dejado de recuerdo en nuestras motos: la barra derecha de la suspensi\u00f3n delantera, la culata derecha del motor b\u00f3xer y las barras de protecci\u00f3n limadas por la arena y la pantalla transparente con la mitad totalmente esmerilada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"720\" height=\"405\" src=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03B4D199-5BD6-4803-9430-EA44C61380C5-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-331\" srcset=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03B4D199-5BD6-4803-9430-EA44C61380C5-1.jpeg 720w, https:\/\/www.carlesbrotons.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/03B4D199-5BD6-4803-9430-EA44C61380C5-1-300x169.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, en la ducha de la pensi\u00f3n donde paramos a dormir, sali\u00f3 arena de todos los rincones de mi cuerpo, y cuando digo todos, me refiero a todos, no quiero entrar en detalles. Por suerte, uno de los amigos del grupo tra\u00eda consigo colirio para los ojos, y gracias a \u00e9l pudimos aliviar el escozor y enrojecimiento producido por la arena, a\u00fan con la pantalla del casco totalmente cerrada. Desde entonces siempre llevo conmigo unas cuantas monodosis de colirio.<\/p>\n\n\n\n<p>A la hora de la cena, un muslo de pollo fam\u00e9lico y una coca cola caliente, acompa\u00f1aron las risas comentando la experiencia, otra m\u00e1s a la saca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est\u00e1bamos de vuelta y probablemente tardar\u00edamos cinco o seis d\u00edas en llegar a casa, pero el hecho de haber superado tantas penurias en el viaje de ida nos brindaba una falsa sensaci\u00f3n de seguridad.&nbsp; Aunque a\u00fan nos faltaban m\u00e1s de 3900 km para llegar, en cierto modo ten\u00edamos la sensaci\u00f3n del que el viaje tocaba &hellip; <\/p>\n<p class=\"link-more\"><a href=\"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/2021\/02\/28\/la-tormenta-de-arena\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;LA TORMENTA DE ARENA&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[107,8,18,85,110,90,15,74,75,4,106,108,109,111,112,87,14],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=327"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":333,"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/327\/revisions\/333"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.carlesbrotons.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}